Meniscopatía

¿Qué es?

Los meniscos, medial y lateral se encuentran entre el fémur y la tibia, son estructuras compuestas por colágeno en un 75%, tienen la función de amortiguar la presión durante la marcha, distribución de fuerza cuando corremos y contribuyen a la estabilidad de la rodilla, ayudan al deslizamiento y son esenciales cómo estabilizadores rotatorios.

Al tener dos meniscos, la meniscopatía o lesión meniscal puede ser externa o interna y hace referencia a la lesión de los mismos; ésta puede ser degenerativa o por medio de un traumatismo, cabe mencionar que no todas las meniscopatías son roturas, también pueden ser por una inflamación.

La meniscopatía degenerativa hace referencia a qué el menisco pierde sus propiedades haciéndolo débil y frágil provocando la pérdida de amortiguación provocando un pinzamiento de los mismos entre el fémur y la tibia.

En las meniscopatías se establecen tres grados.
Grado 1.- El menisco se está degenerado en su interior, no hay ninguna fragmentación.
Grado 2.- Presencia de una degeneración en el menisco la cual puede llegar a la cápsula articular.
Grado 3.- El menisco está fragmentado en dos o más partes.

¿A quién afecta principalmente?

El mecanismo de lesión por traumatismo es causado por una rotación con fuerza teniendo el pie apoyado en el suelo, éste gesto es muy común en el baloncesto, fútbol, tenis, etc., o un golpe directo.

Se puede presentar en pacientes de edad avanzada debido al desgaste del menisco.
Tiene una alta incidencia en la población joven y deportista, la mayoría se produce entre los 20 y 31 años.
Personas que en su actividad laboral pasan mucho tiempo de rodillas o con gran carga de peso.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Dolor agudo e intenso
  • Edema e inflamación en la articulación
  • Dolor articular que incapacita o dificulta la extensión y flexión de la rodilla
  • Limitación al realizar las actividades de la vida diaria
  • Dolor al realizar giros

Tratamiento fisioterapéutico:

  • Disminuir la inflamación y dolor mediante crioterapia y termoterapia
  • Eliminar las contracturas musculares con la aplicación de medios físicos como electroterapia y ultrasonido
  • Recuperación del movimiento articular por medio de movilizaciones activas o pasivas
  • Reeducación del movimiento mediante ejercicio funcional o terapéutico
  • Recuperar estabilidad articular mediante ejercicios de propiocepción
  • Ejercicios para favorecer el aumento de la fuerza muscular.